En plena época de calor, vamos a ver algunas opciones de cortinas para proteger los distintos ambientes del sol.

Entre las alternativas más conocidas está el black out, que brinda oscuridad con un 100% de efectividad. Además, conserva la frescura del ambiente en tiempos calurosos y evita la pérdida de calor durante el invierno. Su uso es más específico cuando no hay persianas o en lugares con grandes superficies vidriadas, como por ejemplo, en ambientes de doble altura. En estos casos, el sistema roller es el más habitual, muchas veces sumando guías laterales para evitar filtraciones de luz. Hay infinidad de colores y texturas para este tipo de cortina; por eso son atractivas para acompañar cualquier estilo. Para que el resultado sea óptimo es fundamental tomar bien las medidas y revisar todos los aspectos que puedan interferir al momento de la confección: la presencia de picaportes que interfieran o levanten el género, el sistema de apertura de las ventanas, etc.

Para una protección menor podemos acudir al tejido screen. La trama del género posee distintos grados de apertura, dejando que la luz pase y otorgando privacidad, al mismo tiempo. Este tejido es un buen complemento del black out, ya que permite regular la iluminación en un espacio combinando ambos métodos. El género screen se utiliza generalmente con sistema roller o en forma de panel oriental.

Otra opción de cortinado es el veneciano. Por lo general, el material utilizado es el aluminio (sobre todo en oficinas), aunque también puede ser de madera (da un efecto mucho más cálido y es asiduamente elegido para uso doméstico). Esta propuesta brinda un amplio control de la luz y otorga privacidad. La conformación de estas cortinas, consiste en flejes muy flexibles. Lo que garantiza su duración. Estos también pueden ser perforados logrando tamizar la luz y que no sean tan impermeables permitiendo siempre su paso. Fuente: Espacio living.