La decoración de una oficina es fundamental para la productividad y la proyección de la imagen de una empresa hacia sus clientes. Se debe tratar de crear un ambiente equilibrado en todos los sentidos y para ello se debe agudizar el ingenio para conseguirlo, en la medida de lo posible.

En el lugar de trabajo se pasan muchas horas, por lo que el ambiente debe resultar agradable para que el entorno resulte reconfortante, además, en los espacios bien acondicionados y decorados, se optimiza el rendimiento de los trabajadores e incluso se disminuyen las bajas por estrés, ya que todo lo que rodea a una persona, tiene una gran influencia sobre ella. Son aconsejables los espacios amplios y luminosos y de no conseguir un lugar así se deberá compensar con la distribución del mobiliario, la elección de los materiales, los colores, etc.

Los elementos fundamentales son, entre otros, los escritorios, que debe ser amplio, las sillas ergonómicas, una o varias estanterías de pared para colocar libros o archivadores, además de cajoneras o mesas auxiliares, para colocar accesorios que se necesiten tener a mano. Por otro lado, la pared se debe pintar de un color claro, para mantener la luminosidad y también contar con una buena iluminación artificial general y puntual y finalmente, un toque de color en algún pequeño elemento o algún detalle decorativo en la pared o la estantería, puede ayudar a crear la sensación buscada.

Los paneles transparentes, ayudan a generan amplitud y espacio. Los muebles cómodos, objetos decorativos originales y elementos funcionales, generan una atmósfera laboral amena. Las plantas de interiores, además de sumar vida y color a cualquier ambiente, ayudan a relajarse. Fuente: Estilo y deco.