lock_keyComo toda aventura, irse a vivir solo por primera vez tiene sus ventajas y desventajas. Abandonar la casa de los padres es un salto a la independencia donde hacernos cargo de nosotros mismos en todo sentido es el precio que hay que pagar. Lavar, ordenar y ahorrar para pagar son algunas de las responsabilidades que deberemos afrontar.

1. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

Limpiar nos da pereza a todos por eso lo mejor es hacerlo en el momento. Ordená y lavá cuando termines de usar las cosas. Si te habituas a hacerlo, con el correr de los días se convertirá en costumbre y ya no molestará tanto. Además, vivir en el caos puede desmotivar y poner de mal humor.

2. Comer pasta y salchichas podrá ser práctico pero no saludable: 

Excepto que te encante cocinar, puede ocurrir que sólo prepares comidas rápidas: salchicas, pastas o polenta. Pero… ¿cuánto tiempo podrá resistir nuestro organismo si comemos siempre lo mismo? Tampoco podemos vivir en base al delivery porque la idea también es llegar con las cuentas a fin de mes, ¿no? Una buena opción es aprender a cocinar variedad de cosas (sanas) que se puedan guardar en el freezer y prepararlas cada dos semanas.

3. Sacar la basura, una obligación

Para evitar compartir tu nuevo hogar con las cucarachas, asegurate de arrojar los residuos todas las noches. Así podrás mantener el ambiente más higiénico, sin olor y libre de insectos.

4. Organizarse a la hora de pagar el alquiler

No sólo hay que empezar a reducir gastos sino que también hay que estar atentos a los vencimientos de las cuentas. No sea cosa que un día te levantes y te hayan cortado el agua… Lo recomendable es ser organizado: llevar los gastos y deudas al día y darle un seguimiento. Otro tip: encarpetar todos los recibos de los pagos.

 5. Paciencia en busca de aliados

Tener buena relación con los vecinos es fundamental. Más allá de que algunos puedan resultar molestos, confianzudos o ruidosos, lo mejor es mantener la cordura y ser respetuoso. Sería bueno poder recurrir a ellos cuando necesites contar con alguien.

6. Replicar la llave

Este consejo puede salvarte y evitar que pases un mal momento. No hay peor cosa que llegar a tu casa después de un arduo día de trabajo y haberte olvidado las llaves adentro. Es bueno hacer algunas copias y dejarlas en lo de sus padres, un amigo cercano o un vecino.

7. Sólo pagar por lo que se consume

En la nueva etapa, hay que aprender a administrarse. Probablemente sea la primera vez que tengas tantos gastos – comida, luz, gas, expensas, etc, etc, etc – y es necesario saber manejar las cuentas para evitar recurrir a papá y mamá para un pequeño préstamo. En plan de ahorro, una buena forma para no gastar de más es hacer una pequeña lista con todo lo necesario.

8. Atentos para evitar problemas

En un hogar familiar es muy probable que la casa esté la mayoría del tiempo habitada. Pero en la de un soltero, todo lo contrario.  Hay cosas en las que no se fijaban cuando vivías con tus padres que ahora debés conocer como la palma de su mano y prestarles un poquito más de atención. Cada vez que salgas chequeá haber cerrado el gas, apagado las hornallas, el aire acondicionado, las estufas o las luces.

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