- A la hora de elegir una vivienda nueva, asesorarse con una compañía inmobiliaria que tenga trayectoria en el mercado. Mudarse es una de esas decisiones importantes de la vida, por lo cual vale la pena pagar un poco más y asegurarse un trato sin fisuras ni sorpresas de último momento. - Cuando llega el día de la mudanza, muchas personas, por falta de tiempo o desorganización, dejan muchos de sus efectos personales sueltos. Eso propicia el extravío o el inconveniente de no encontrar algo en el momento en que se lo busca. Utilice cajas para los objetos duros y bolsas de consorcio para ropa, sábanas, toallas, etc. Etiquete todos los bultos. Puede tardar hasta ocho semanas en terminar de desempacar y así le resultará más sencillo encontrar los objetos embalados.

- Siempre es aconsejable contratar a una empresa o persona de confianza para hacer efectiva la mudanza. Es sólo para tener más seguridad al momento en que su casa se llena de gente que viene y que va, llevando cosas de gran valor material y sentimental. - La organización también incluye la venta de ciertos objetos que consideremos no esenciales. En este mismo orden, también sería oportuno regalar o tirar ropa en desuso, bienes sin utilidad, etc. - Dar una última revisión cuidadosa, luego de vaciar su casa. Generalmente la gente siempre olvida algo y es mejor revisar con cuidado que tener que regresar. - Tener en cuenta todos los trámites a realizar en virtud del cambio de domicilio. Es bueno hacer una lista con tiempo para ir tachando uno a uno los ítems a medida que vamos cumplimentándolos a fin de no olvidarnos de nada (tarjetas de crédito, servicio de cable, obra social, internet, seguro, etc.). - Asegurase de que la nueva vivienda esté en condiciones para el uso cómodo. Verificando el estado de tuberías, instalaciones eléctricas y demás. - Embalar bien aquellos objetos que pudieran dañarse en el viaje y seguir las recomendaciones de traslado de electrodomésticos como sugieren los manuales (heladeras y lavarropa por ejemplo). - En caso de tener  un perro como mascota, se suele recomendar que ingrese a la nueva vivienda aún sin muebles y dejarlo que elija un lugar donde recostarse, se dice que se ubicará en un espacio energéticamente positivo de la casa que podremos identificar para aprovecharlo al decidir la distribución de los muebles (por ser un lugar propicio para el descanso en lo posible ubicar allí, una cama o sillón).