Muchos tenemos problemas de humedad en lugares como el baño, el sótano o el desván, lugares que son propensos a presentar manchas de humedad. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las veces la humedad es síntoma de una mala ventilación, pero si se empleas una pintura adecuada se puede ayudar a la pared a transpirar y se evita la aparición de humedades. Lo que tienes que hacer es aplicar pinturas “antimoho” y “antihumedad” que acaban con la humedad en las paredes y sus efectos negativos. Cuando se aplican sobre una pared, consiguen reforzarlo y protegerlo para mejorar su estado de conservación. Otras opciones pasan por emplear materiales cerámicos para revestir la pared o bien colocar un friso. La pintura antihumedad posee una alta permeabilidad al vapor de agua, que es el principal aliado de la humedad. Esto permite que la pared transpire y evita que el vapor se adhiera a la superficie, ya que éste se evapora antes de que se pueda acumular sobre la pared. Estos productos poseen la resina de silicona, que repele al agua hasta hacer que resbale por la superficie. Así, se evita el efecto “peladura” y se garantiza una gran durabilidad de la pintura, así como un importante ahorro económico y se crea una película porosa por la que se escapa la humedad. Tiene unas propiedades hidrófugas que la hacen ideal para estancias como el sótano, el baño o el desván, que muchas veces carecen de ventilación natural. Esta pintura está a la venta en varios colores, por lo que es fácil encontrar la tonalidad que mejor se ajusta a los gustos. Por otro lado, se puede utilizar como base y pintar sobre ella con otro color. En el caso de la pintura antimoho, primero hay que limpiar los restos de moho para aplicar encima la pintura, también es conveniente descubrir cuál es el foco de la humedad, ya que puede estar en alguna avería que sea necesario reparar. Fuente
organizacionEn lugares donde el espacio debe aprovecharse al máximo la organización se vuelve imprescindible. Una vez al año hacete tiempo para organizar toda tu casa completa. Si sólo limpias una habitación, lo más probable es que tires todo a otro ambiente, y así el desorden nunca termina. Pero no te preocupes, organizar tu hogar no es un tarea complicada, pero lleva su tiempo. Marcá un fin de semana en el calendario para esta tarea y seguí los siguientes pasos. Listado Hacé un listado de todas la habitaciones y espacios de tu hogar. Luego, escribí cada cajón y espacio que debes organizar, por habitación. Por ejemplo, en la habitación principal podés listar el ropero, el closet, debajo de la cama, las mesitas de luz y el escritorio. En la cocina tal vez tu lista incluya la heladera, los gabinetes, los cajones. Empezá por la habitación mas fácil Prepará todo lo que necesitás, como bolsas de basura, cajas de cartón, trapos y desinfectantes, y luego escogé la habitación que puedes terminar más rápido. Si empiezás por la parte mas fácil, podrás sentir que estas avanzando mas rápido. Quitá todo lo que tengas en el primer espacio que tengs que organizar y dejálo en el piso. Tomate unos minutos para limpiar el cajón completamente, quitando el polvo y pasando un trapo húmedo. Separá la basura Ahora volvé a lo que había en el cajón. Sin perder mucho tiempo, separá todo lo que es basura. Comenzá por lo obvio, como papel o cosas rotas. Luego revisá bien que tenés. ¿Hay cosas que están en mala condición y no vas a volver a usar? A la basura. ¿Tenés cosas que no vas a volver a usar pero están en buena condición? Sepáralas para una venderlas o dárselas a alguien que las necesite. Escribí en las bolsas con un marcador si son basura o no. Separá lo que quieras guardar Este paso tal vez es el que te tome más tiempo: decidir que podés almacenar y que necesitás todos los días. Seguramente hayas hecho esto cuando es hora de guardar ropa y zapatos al final del verano o invierno, pero ahora debes hacerlo con todas tus pertenencias. Por ejemplo, en la cocina, ¿hay fuentes que solo usas unas veces al año? Si no tenés mucho espacio, es una buena idea que las guardes. Lo mismo con papeles importantes, como los impuestos o contratos. Si algo no lo usás varias veces a la semana, entonces pensá en guardarlo en una caja. Escribí los contenidos de cada caja antes de cerrarlas para que encontrar todo cuando lo necesités. Ubicá donde corresponde Ya casi terminás. Ahora es tiempo de poner las cosas en su lugar y de manera organizada. Acomodá papeles, doblá la ropa y poné todo en orden. Si tenés cajas que guardar, separalas por habitación y asegurate que la leyenda con lo que hay adentro se vea. Una vez que tengas el primer ambiente ordenado y limpio continua con otro, siguiendo los mismos pasos. No te olvides de marcar en tu lista lo que ya hayas terminado. El terminado final es una de las partes mas gratificantes.